Tratando de parar la sangre que salía de su pata, Eva presionaba la herida con las lágrimas rodando por su mejilla. No entendía lo que había dicho, él estaba mareado y confundido por el efecto del veneno, pero estaba siendo completamente sincero. No podía verlo así, con la cara de enamorado y el corazón siempre roto, no lo correspondía y sabía que nunca podría hacerlo. Era tan difícil, Eva sintió que el corazón se aceleraba al verlo luchar entre la vida y la muerte. Gale no se quejaba por el do