Los mareos no disminuían, tanto que creyó que se caería del caballo. Eva luchaba por mantenerse estable, la herida sangraba y a pesar de no ser demasiado profunda, estaba bajándole la presión a tal punto que ya veía el panorama borroso. Su esposo la había jodido hasta el último momento, su consuelo era que ya no tendría que verlo nunca más al volver al refugio. Gale la había salvado, eso retumbaba en su mente y estaba agradecida, el siempre hacía todo por ella, dando su vida sin esperar nada a