El viaje duró aproximadamente tres días y casi cuatro, al tener que parar apresuradamente en varias ocasiones. Sus encuentros eran cada vez más frecuentes, el deseo se apoderaba de ellos en instantes inesperados y obedecían a sus impulsos. Consumando en cualquier parte, en la hierba, en alguna cueva, al lado de una fogata, los lugares no importaban.
Astor comenzaba a acostumbrarse a esa relación, donde solo había espacio para disfrutar a pleno. A pesar de que algo en su interior le decía que to