Montar a caballo seguía siendo para Eva algo impagable, el viento que acariciaba su rostro y respirar ese aire puro en el bosque la fortalecía. Le había explicado su plan a Astor, para que dejara de condenarla y al fin, lo había comprendido. Si Lilia hacía su jugada contra Ruth, les allanaría el camino y le daría más tiempo para pensar. Debía encontrar al pequeño Teo antes de que llegara a las garras de cualquier despiadado y de ese modo, poner contra las cuerdas al rey.
En su baraja de cartas