Mientras hablaba con su hermano, Astor intentaba recuperar esa paciencia que era escasa en su interior. Quería llegar a un acuerdo, Eva se lo pidió y quería demostrarle que no era el mismo hombre de siempre.
—¿Entonces si vas a pelear en el ejercito del rey? —preguntó Gale, mirándolo con desconfianza. Astor nunca se comportaba con tanta calma.
—Ya te dije, sí, pero necesito algunas condiciones. —dijo Astor, sin subir el tono, con los brazos cruzados.
—¿Las que me dijiste? Digo, no crees que es