La sorpresa de inmediato trajo una inmensa alegría, Eva sabía lo mucho que habían sufrido la perdida de su primer hijo. Esto era una bendición que le habían pedido al cielo hacía bastante tiempo. La abrazó mientras las lágrimas se le escapaban de la felicidad, era la mejor noticia que le podrían haber dado. Maya suspiraba de alivio y con esa nueva noticia que la colmaba de emoción.
Al abrazarla, Eva miró de reojo a Ciro, que tenía la misma cara de preocupación que ella y sabía el porqué. Ahora