—De esto no tienes ninguna prueba. —Lilia se fastidió ampliamente, creía que tenía algo más que solo un rumor.
—Yo los he visto. —Eva se encogió de hombros, con su inocencia correspondiente.
—Pero tu palabra no vale de nada. —La chica se sobresaltó, perdiendo la paciencia.
—Es que no he terminado, si hay una prueba de ello y cuando el príncipe la vea, lo tendrás en la palma de tu mano. —Eva se miró las manos, para centrar su atención, su fortaleza aumentaba conforme hablaba y se sentía bien. Mi