(Narra Seth)
El frío de la mazmorra no me dañaba tanto como contemplar esos barrotes. Habíamos tenido unos desenlaces inesperados y terribles. Gale no regresó después de que escapara hiriendo a Lilia y destruyendo el cargamento de alucinógenos que transportaban las enfermeras. La sangre incluso llegó a nuestra celda.
Astor pudo sentarse gracias a eso y yo le hablaba, para que practicara ejercitar su mente dormida y aislada.
—Gale lo logró, el salió y nos dio un poco de tiempo. —le decía, con la