Dimitrios había pasado la mañana en la oficina, revisando contratos y atendiendo reuniones, pero su mente estaba en otro lugar. Amara estaba en la recta final del embarazo, y aunque no lo decía en voz alta, él estaba ansioso. A las dos de la tarde, decidió que era suficiente. Su hijo estaba por llegar en cualquier momento y su lugar era junto a Amara.
Cuando llegó a casa, esperaba encontrarla descansando o viendo televisión, pero en cuanto abrió la puerta, la música lo recibió con un ritmo envol