-Papi, mañana no tengo que asistir a la escuela -dijo Gael desde el asiento trasero, jugando distraídamente con sus dedos mientras hablaba.
Cael desvió la mirada hacia el retrovisor, enfocándose en su hijo con una leve sonrisa, una que rara vez mostraba.
-Entonces, mañana podemos pasar el día juntos en la oficina. ¿Qué te parece? -preguntó en un tono que, aunque mantenía cierta firmeza, tenía un toque de ternura que Axara no había escuchado antes.
Los ojos de Gael se iluminaron al instante, y s