Axara salió del taxi apresuradamente, ignorando el ruido del tráfico y el caos que rodeaba la entrada a la empresa. Su corazón latía con fuerza mientras observaba el panorama desolador: vidrios rotos, paredes ennegrecidas por el humo y una multitud de policías, paramédicos y curiosos que no dejaban de murmurar sobre lo ocurrido. Sentía un nudo en el estómago mientras sus ojos recorrían con desesperación cada ambulancia estacionada cerca.
El aire era denso, mezclado con el olor a quemado y la te