Madison está interesada en conocer la respuesta de la chica, siente que los nervios arrasan con ella en ese momento, hasta que…
—Doctora… perdón que la interrumpa, pero ha llegado un paciente grave y se necesita su presencia en la sala de emergencia.
Anunció la enfermera.
—En un momento llego, gracias por avisarme.
Respondió.
—Me ha gustado charlar contigo, Margaret, y perdona que no hayas podido concluir con lo que me estabas contando sobre tu padre. Pero como ya has escuchado que el deber me