Un mes después…
—Madison Capetillo, ¿acepta por esposo al señor Arnaldo Ferreira, para amarlo y respetarlo en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad?
—Sí, acepto.
—Con el derecho que me otorgan las leyes de este país, yo los declaro marido y mujer, ¡puede besar a su esposa! —todos aplauden y vitorean el nombre de los recién casados.
Sí, Arnaldo le pidió matrimonio a Madison de una forma muy graciosa. La niña comenzaba a dar sus pasitos y él le dio el anillo junto a una nota y