Arnaldo volteó a ver a su padre con cara de sorpresa, también a Madison, creyendo que ella lo sabía y lo había ocultado nuevamente.
—¡Qué! Papá, ¿van a tener un hijo? —preguntó Arnaldo con asombro.
—Así es, hijo, vas a tener un hermano.
—¡No lo acepto! ¿Dónde encontraste a esta mosca muerta? Me imagino que es una callejera y muerta de hambre, al igual que Madison.
—Te exijo respeto para ella, Esperanza, no quiero ventilar aquí delante de todos, ¿quién eras tú cuando yo te conocí?
Y no, no es un