Una mañana, Arnaldo recibió una llamada de parte del personal de seguridad de la cárcel y le informaron que se necesitaba su presencia de urgencia, ya que el señor Óscar había tomado la fatal decisión de quitarse la vida, se había suicidado, seguramente no soportó el cargo de conciencia por haberle hecho daño a todos los que lo querían y decidió irse por la puerta negra.
Con profundo dolor, pero con mucho alivio de saber que uno de los peores males que les hizo daño ya no estaría en este mundo.