Al día siguiente en la clínica, Madison corría como loca en su consultorio porque no encontraba su bata de trabajo y lo peor es que tenía que hacer una operación de emergencia a una señora que ha venido con síntomas de apendicitis.
Por fin la encontró, la traía dentro de su cartera, pero ella no se acordaba para nada de que aún no la había sacado. Se rio por ser tonta en ocasiones.
—¿Ya le hicieron los análisis a la paciente?
—Sí, doctora. Según las descripciones del dolor que ella nos da y n