El señor Óscar se quedó en silencio por un par de minutos, actuaba de una manera que daba miedo. Se paseaba amenazante alrededor de ella con un puñal brillante en la mano.
—No, espérate. Aunque, pensándolo bien, es mejor que ya no estén casados como tú dices, así yo te puedo llevar a vivir conmigo y luego nos casamos y no tendremos ningún inconveniente. ¿Qué dices? —propuso. Madison no podía creer lo que ese hombre estaba insinuando, hasta se estremeció del miedo que le causa de solo imaginarse