Madison está aterrada, su pesadilla del pasado ha vuelto y teme que se vuelva a repetir lo que un día sucedió.
El hombre la mira divertido.
—¿Qué pasa, pequeña princesa? ¿Por qué te has quedado quieta? Vamos, muévete, me excitas cuando tratas de soltarte.
¿Acaso me tienes miedo?
Si es así, no debería de haber una razón. ¿O tú crees que sí la hay?
Preguntó el hombre con una sonrisa macabra dibujada en su rostro y comenzó a desatar el vendaje que ella tenía amarrado sobre sus ojos.
Madison