El abuelo Ferreira sospechó que algo estaba pasando con su nieto en la oficina. Si es algo malo, prefiere que la esposa sea quien lo descubra; total, él tiene los medios para finalmente enterarse de todo.
—No. No lo hagas. Él ya está enterado de que nosotros estamos aquí—. Mintió.
Madison camina con el corazón destrozado. La secretaria ha confirmado que el hombre está en la empresa y no anda fuera del país como él se lo hizo saber.
—Niña, parece que estás en otro planeta —bromeó—. Esta es la of