Arnaldo puso en marcha el auto y se alejó, dejando a una Madison confundida por su estúpido actuar.
El esposo manejó hasta su casa, preparó una maleta y en cuestión de minutos volvió a salir. Necesitaba estar solo, ya que las ganas de gritar y reclamarle con odio a su esposa eran evidentes, pero prefirió contenerse por el embarazo.
Y es que es consciente de que el bebé en el vientre no tiene la culpa, por lo tanto, no quiere que ese disgusto afecte al pequeño y sea el causante de un aborto.
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