La música suave comenzaba a llenar la sala. Un cuarteto de cuerdas tocaba una versión refinada de clásicos italianos, mientras los invitados se movían entre copas y conversaciones. Julie conversaba con Clarisse cerca de una mesa de aperitivos, mientras Sean hablaba con Hugo y Diane en el otro extremo del salón.
Catalina, desde la barra, observaba todo con precisión quirúrgica. Su mirada se detenía en Sean, luego en Julie, luego en Matías.
Y entonces lo decidió.
Se acercó a Matías con una