La noche había avanzado con un ritmo extraño. Después de un día cargado de presentaciones, tensión emocional y casi-confesiones, Julie continuaba en una reunión con el equipo de estrategia en una de las salas de conferencias. Sean, creyendo que ya habría regresado a la habitación, decidió volver a la suite.
Al entrar, la iluminación era suave. La lámpara de lectura junto a la cama emitía una luz cálida, y la silueta de una mujer en bata blanca estaba de espaldas, de pie cerca de la ventana.
—se