La cena había terminado.
El restaurante privado donde se había realizado la reunión ya estaba vacío, salvo por la luz tenue de las lámparas y el eco de los últimos pasos.
Julie seguía sentada en su lugar, con la carpeta cerrada, respirando el aire espeso de las decisiones importantes que por fin se habían dicho.
David Waterson apareció desde el fondo.
Sin formalidad.
Sin protocolo.
Sólo con una mirada distinta.
—¿Tienes un minuto?
Julie asintió.
David se sentó frente a e