La suite estaba en calma, con los platos vacíos aún sobre la mesa auxiliar y Matías roncando en algún rincón del sofá como si fuera dueño del mobiliario.
Emily había declarado retiro temporal y se encerró con auriculares en una habitación secundaria.
Sean se había recostado en el sofá más amplio, la sudadera puesta, una pierna estirada y el brazo cruzado sobre los ojos, como si estuviera a punto de dormir...
pero no lo había hecho.
No del todo.
Cada cierto tiempo, abría un ojo.