En la mañana Lorenna se levantó igual que siempre, Liliana le llevó su café.
—Buenos días señorita.
—Buenos días Liliana.
Lorenna tenía tres atuendos de ejecutiva sobre la cama, todos de camisa y pantalón, nada distinto a lo de siempre.
—¿Qué opinas? Cuál está mejor. —Liliana se quedó observando los atuendos.
—Están bien, a usted todo le queda bonito.
—Pero es que hoy necesito verme estupenda. —Liliana levantó las cejas.
—Pero eso es lo que usa siempre, para verse estupenda debería ponerse el