CAPÍTULO 89. Una Sorpresa en la mansión.
Los dos días transcurren con una rapidez casi abrumadora. Valentina se sumerge por completo en su trabajo; cada minuto parece evaporarse entre correcciones de artículos, sesiones de fotos y reuniones en la revista. La llevan y traen en el auto de la mansión, escoltada por dos guardaespaldas que se aseguran de que ningún imprevisto interrumpa sus trayectos. La ciudad se desliza por la ventana del coche: calles húmedas, semáforos que cambian de color, transeúntes indiferentes. Mientras tanto, Val