CAPÍTULO 46. Verdad incompleta.
Andrés toma una de las cartas y la levanta para que Valentina la vea.
—Estas cartas… —dice, con un tono grave y decidido— no fueron escritas por mí. Ni siquiera la letra se parece a la mía.
Valentina lo mira con desconfianza.
—¿Estás seguro? —pregunta, cruzándose de brazos—. Porque aquí está tu nombre y… parecen bastante personales.
—Segurísimo —responde él, dejando la carta sobre la mesa con fuerza—. No voy a cargar con algo que no hice.
Valentina frunce el ceño, mirando a su padre y luego a G