CAPÍTULO 45. Secretos en tinta.
Valentina toca la puerta con un nudo en la garganta. Esta se abre y aparece su padre, con una mezcla de sorpresa y alivio en el rostro.
—¡Valentina! —exclama, abriendo los brazos.
—¡Papá! —responde ella, corriendo hacia él y abrazándolo con fuerza.
Se quedan unos segundos en silencio, sintiendo la calidez del reencuentro.
—No puedo creer que estés aquí… —dice él, apartándose un poco para mirarla a los ojos.
—Tenía que verte, papá. Necesito hablar contigo —responde Valentina, con voz temblorosa.