Capítulo 53.
Evany se pasó las yemas de los dedos por la mejilla con la sensación de éxtasis aún recorriendo su cuerpo, pero el rastro de la cachetada de Ethan todavía pulsaba bajo su piel y eso hizo que sus ojos se quedaran fijos en el techo de la habitación, calculando el siguiente movimiento mientras el calor del sexo salvaje que acababan de tener se evaporaba entre las sábanas de seda de la mansión Valardi.
—¿Te duele todavía?—, preguntó Ethan. Estaba sentado al borde de la cama, dándole la espalda, enc