Capítulo 46.
«En la mansión Parker»
El doctor salía de la habitación de Sarah luego de estar un par de horas con ella.
—¿Tiene algún avance, doctor?—, preguntó Andrew, que lo había estado esperando en la puerta de la habitación secreta.
El doctor frunció el ceño. Esa era una clara indicación de que no traía buenas noticias.
—Me gustaría poder decirle otra cosa, señor Parker. Pero lamentablemente el estado de Sarah sigue exactamente igual que el primer día. También soy padre y puedo imaginar lo que debe estar sufriendo ahora mismo.
—No se preocupe. Lo menos que necesito ahora es su lástima—, dijo Andrew, tensando su mandíbula y colocando su rostro duro ante la difícil situación.
—Lo siento, esa no era mi intención.
—Si, si, mejor siga hablando de la situación de mi hija.
—Si, claro. Sarah está empezando a sufrir de espasmo y laceraciones en la piel por siempre estar en esa misma postura. Le aconsejo que traiga a una fisioterapeuta y dermatólogo.
—¿Y arriesgarme a que más personas sepan el sec