Capítulo 44.
—Pero.... ¡Sarah!—, exclamó Noah, confundido—, Tú dijiste...
—¡Sé perfectamente lo que dije!—, interrumpió Evangeline de inmediato, sin dejar que Noah terminara su oración—, Pero las cosas cambiaron... es por eso que quiero que te vayas y no vuelvas a buscarme.
Evangeline estaba forzando su garganta para que esas palabras salieran de su boca. No había duda que esas líneas le dolían mucho, pero Noah no podía ser una piedra en el zapato durante la boda con Lysander.
Ella dejó de mirarlo a los ojos. Rompió contacto visual y comenzó a caminar directo a la salida con intención de volver hasta su celda, cuando la voz de Noah la detuvo nuevamente.
—¿Y si no quiero?—, insistió, como si estuviera jugando hasta la última carta del mazo.
Evangeline se detuvo y aprovechó que le estaba dando la espalda a Noah para dejar escapar una ligera sonrisa traviesa. Muy en el fondo le encantaba que él luchara por ella.
Volteó a verlo, pero ya esa sonrisa había desaparecido. Ahora estaba seria e inexpre