Capítulo 43.
«En alguna clínica de la ciudad»
Fátima despertaba después de una larga siesta. Otro días más sin poder moverse ni levantarse de esa cama de hospital.
Miraba al techo de la habitación deseando poder ir hasta la mansión Parker para ver a su hija Sarah.
Escuchó abrirse la puerta y con esfuerzo pudo girar su cuello para asomar y ver de quien se trataba.
Fátima sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo a la velocidad de la luz y erizó hasta el rincón más recóndito de su piel.
—Andrew...—