Estoy a nada de ser empujada dentro de la camioneta negra. Lucho con todas mis fuerzas, pero el frío metal de un arma presionada contra mi nuca me obliga a detenerme. Mi corazón late con fuerza, desesperado.
Busco a Ray con la mirada, aferrándome a la absurda esperanza de que esto sea un malentendido, de que aún quede algo de humanidad en él. Pero no. Está demasiado ocupado revisando el dinero sucio que acaba de recibir por venderme. Ni siquiera me mira.
El aire se me escapa en un suspiro derro