—Capturamos a uno de ellos y habló. —Un escalofrío me recorrió el cuerpo al escuchar aquello. La expectativa me tensó los músculos como cuerdas a punto de romperse—. El don no sabe nada de lo que pasó, él no dio la orden. Fue el padre de Luca. Hizo un acuerdo con Antonella.
Fruncí el ceño, sin entender una mierda de lo que me estaba diciendo.
—¿Acuerdo? ¿Qué acuerdo?
Mi mente se disparó en mil direcciones, buscando explicaciones, pero ninguna era lo suficientemente convincente para justificar l