POV VITTORIA ROMANOVA
Me sentía cansada y agotada. Como si ayer hubiese corrido una maratón… cuando en realidad, lo único que corrieron fueron mis emociones.
Debí haberme quedarme dormida en algún momento en sus brazos.
El aire que me rodeaba era cálido, y el silencio se sentía espeso, como si el mundo entero estuviese suspendido en una burbuja que aún no había explotado.
Me tensé de inmediato al tomar conciencia de mi entorno.
No estaba sola.
Abrí los ojos, desorientada, y lo primero que vi fue un pecho firme, desnudo y cálido que subía y bajaba con suavidad.
Mi respiración se cortó.
Mis sentidos se encendieron como alarmas, y entonces alcé lentamente la mirada, topándome con su rostro.
Con Aleksey.
Y dolió.
Dios, dolió porque no pensé que el precio de mis emociones desbordadas, de mi corazón deshecho, sería despertar así: viéndolo dormir a mi lado. Viéndolo en nuestra cama por primera vez.
Pudiendo observarlo sin reservas.
Pudiendo sentirlo.
Su mano aún servía de almohada para mi ca