POV VITTORIA ROMANOVA
Me congelé por unos segundos. Segundos en los que diferentes tipos de emociones pasaron por mi cabeza como una tormenta indescifrable. No sabía qué hacer, ni qué decir, pero de algo estaba segura: no me iba a quedar allí como la pobre esposa cornuda de mierda.
Inhalé hondo y asentí al guardia para que abriera mi puerta.
Estaba embarazada.
Maldición. Sí. Era un embarazo. Estaba tocándose la barriga.
Fueron al hospital…
¡Oh, Dios! Todo este tiempo me estaban viendo la cara. Todos. Como si fuera una ingenua idiota.
¿Por qué se casó conmigo si sabía que esperaba un hijo con otra? ¿Por qué dañarme de esa manera tan cruel? ¿Por qué arrastrarme a esta mentira?
Sentí un ardor en el pecho, como si mi corazón se hubiera llenado de agujas. ¿Cómo se supone que debía competir con eso? ¿Qué podía ofrecerle yo que no le hubiera dado ya Katya?
Parpadeé rápidamente para ahuyentar las lágrimas. Tragué aire, contuve el nudo que se me formaba en la garganta y exhalé justo cuando la