POV VITTORIA ROMANOVA
Su boca seguía devorándome con furia, con una intensidad que me dejaba sin aliento, como si quisiera consumirme y destruirme al mismo tiempo.
Y no entendía. Yo no entendía nada.
Si me despreciaba tanto, ¿por qué me besaba así? Si no me deseaba, ¿por qué su cuerpo se pegaba al mío con tanta fuerza, con tanta necesidad contenida?
El peso de su cuerpo sobre el mío era abrumador. El calor de su piel, la presión de sus manos, la agresividad con la que me reclamaba sin decir una