Malú observó desde afuera la enorme mansión, la casa parecía un palacio.
—Es muy bonita —comentó a su esposo.
—Así es —respondió él—. Aunque la Momposina es igual de hermosa. —Besó su mejilla—. Aún no me has dicho con qué empresa vas a firmar. —Acarició su mano y la observó a los ojos.
Malú frunció los labios.
—Es una decisión complicada: En industrias Lennox todos andan un poquito locos. —Ladeó los labios—, cosa que no debería preocuparme cuando en mi familia ocurren peores cosas —brom