Capítulo 50 BIANCA Y RAYMOND: ALIADOS.
Era de noche y una bruma de niebla cubría los alrededores de la montaña, un viento frío hacía balancear las hojas de los árboles.
La mirada fría de Gerald se enfocaba en aquel paisaje, sus manos sostenían una humeante taza de café, que minutos antes había solicitado. El aroma de aquel elixir mágico se coló por sus fosas nasales, de inmediato le dio un sorbo, y aquella concentración, jamás antes había sido degustada por su exigente paladar. Elevó una ceja, decidido a averiguar quiénes eran los