Las suaves notas de unas guitarras eléctricas se escuchaban en la planta alta del chalet. Gerald subía las escaleras y detuvo el paso, elevó una de sus cejas escuchando aquella melodía.
«Que estoy enamorado, y tu amor me hace grande. Que estoy enamorado, y que bien, y que bien me hace amarte»
Suspiró profundo y siguió subiendo deleitándose de aquella canción. Cuando llegó al pasillo se encontró con Amelia.
—Buenas noches, señor —saludó—, ya está solucionado el problema del baño del cuarto