Gerald se puso de pie de un solo golpe, sintió su sangre hervir por las venas, estuvo a punto de tomar por el cuello a Raymond, pero Myriam lo detuvo.
—Vales más que él, no te rebajes —expresó temblando, pues que la amenazara con Tony, la desestabilizó.
Gerald la abrazó al darse cuenta de su miedo.
—Somos más inteligentes que él, y estamos juntos, no podrá destruirnos, te lo prometo —aseguró.
Myriam se refugió en el pecho de Gerald, y se dio cuenta de que estaba en una oficina ajena.