Stella abre la puerta de la casa y, para su tranquilidad, ni Gaby, ni John han llegado por lo que tienen el lugar para ellos solos.
Los besos no paran en ningún momento. Entran a la casa y James cierra la puerta principal con su pierna sin dejar de indagar la boca de su chica ni por un solo segundo.
Después de pensar que la había perdido no tenía pensado dejar escapar ese momento. Estaba dispuesto a disfrutar hasta donde ella le permitiera.
A trompicones comienzan a caminar devorándose el uno a