A la mañana siguiente, el tono de su teléfono celular despierta a Stella. Al revisarlo se encuentra con un nuevo correo.
“De: SeñorX@mail.com
Para: StellaAllen@mail.com
Tengo tu contrato firmado. El dinero se transfirió a tu cuenta corporativa. Buena suerte.”
Los ojos de Stella se terminan de abrir de golpe tras leer esas palabras completamente sorprendida. No puede creer que ese hombre misterioso haya hecho la transferencia tan pronto.
Su primer pensamiento es enviarle un mensaje a Thomas para