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Justo cuando estaba a punto de salir, Zoé de repente le tomó la mano para detenerlo.
—Oh, Oliver... Todavía es temprano, ¿por qué te despertaste? Vamos, volvamos a la cama —dijo Zoé en tono coqueto, impidiéndole salir del dormitorio principal. La mujer había estado pegajosa desde que llegó ayer. Era como si estuviera mostrándole a Maya que Oliver le pertenecía y que Maya debía entender su lugar. Pero, a pesar de la actitud de Zoé, Maya no dijo nada. Solo los observaba a ambos, esperando poder c