.89.

Bueno, Zoé tenía razón. Aunque Maya le dio las gracias cuando salió del coche, una parte de Oliver seguía molesta. Maya no lo saludó ni se molestó en mirarlo. Era como si lo estuviera evitando deliberadamente.

No pudo evitar sentirse decepcionado por cómo Maya había actuado esa mañana. No esperaba que ella lo ignorara de esa manera.

—Sí, tienes razón, pero no dejemos que nuestro día se arruine por eso. ¿Qué quieres desayunar? ¿A dónde quieres que vayamos hoy? —le preguntó Oliver a Zoé mientras
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