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Maya caminó fuera de la villa hasta llegar a la caseta de vigilancia. Esperaba que pasara algún taxi tan pronto como llegara a la carretera principal. No sintió la necesidad de decirle a Oliver que se iba, porque estaba claro que el hombre estaba ocupado haciendo otra cosa.
En este lugar, sabía que ver un taxi sería difícil a menos que lo llamara por una aplicación.
Estuvo allí más de quince minutos, pero no pasó ningún taxi.
No sabía a qué hora llegaría al trabajo, pero una cosa era segura: po