.14.
No protestó cuando Oliver la llevó hasta su coche y la subió en él, conduciendo hasta el edificio donde la vivián.
Maya se sentó en silencio dentro del vehículo, observando a Oliver mientras él se acomodaba en el asiento del conductor. En cuanto encendió el motor, arrancó sin siquiera comprobar si ella se había abrochado el cinturón de seguridad. Eso había pasado antes de todo lo que se habían dicho.
Después de su acalorada discusión decidió no decir nada más. Desvió la mirada hacia la ventana,