.13.
—Vuelve a casa y espérame —ordenó con un tono autoritario, mirándola fijamente.
No permitiría que esta mujer tomara el control de la situación.
No ahora.
No nunca.
Pero, para su sorpresa, Maya lo enfrentó con la misma intensidad.
Sus miradas chocaron.
Él pudo ver la furia ardiendo en sus ojos.
Maya alzó una ceja con desafío.
—No. Si das un paso y entras a ese bar para buscar a esa mujer, no te estaré esperando —respondió con voz firme—. Si quieres venir conmigo, entonces deja a Zoé en paz.
Oliv