.149.

—¿Qué marca de nacimiento? Maya, tú no tienes una en la nuca, ¿verdad?

Ella respiró hondo y se aclaró la garganta. No quería recordar aquel día en que le hicieron esa marca, pero ahora era diferente. Necesitaba contar la verdad, para que Estefan pudiera entender y sentirse en paz.

—Ya sé a quién te refieres, amigo de la infancia —dijo, mirando a Estefan—. Mi hermano mayor tiene razón: no tengo una marca de nacimiento en la nuca. La que estás viendo no es una marca de nacimiento, es un tatuaje.

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