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Zoé no podía creer lo que acababa de escuchar. Nunca imaginó que volvería a oír ese nombre. Pot. Se le heló la sangre. Ese apodo solo una persona se lo había dicho alguna vez… y esa persona había desaparecido de su vida hace años. Por eso, nunca pensó que volvería a escucharlo.
Sin decir una sola palabra, en cuanto Estefan se acercó a ella, no perdió tiempo. La rodeó con los brazos y la atrajo hacia su pecho en un abrazo firme, cargado de emociones.
El rostro de Zoé se hundió en su torso. Estef